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La UE prohíbe las monedas de privacidad, pero las transferencias de Bitcoin entre carteras siguen exentas

Las empresas de criptoactivos reguladas en la UE ya no podrán operar con monedas de privacidad según las nuevas normas contra el blanqueo. Las transferencias directas de Bitcoin entre carteras privadas quedan fuera de la identificación obligatoria.
La Unión Europea ha aprobado nuevas normas contra el blanqueo de capitales que obligarán a las empresas reguladas de criptoactivos a abandonar las monedas de privacidad, al tiempo que las transferencias directas de Bitcoin entre carteras privadas permanecen al margen de las nuevas reglas de identificación.

El paquete, articulado mediante el Reglamento (UE) 2024/1624, apunta a los criptoactivos diseñados para ocultar al emisor, al receptor o el historial de transacciones. Para los exchanges, brókeres y otras entidades supervisadas, esto significa que dejarán de listar o manejar monedas basadas en funciones de anonimato una vez que las normas entren en vigor. Bitcoin, por el contrario, no ha recibido el mismo tratamiento en lo que respecta a las transferencias entre particulares.

Esa distinción es relevante para la estructura del mercado. Monedas de privacidad como Monero y Zcash llevan tiempo dependiendo del acceso a plataformas reguladas para obtener liquidez, formación de precios y rampas hacia el dinero fíat. Si dichas empresas dejan de poder ofrecerlas, la negociación tenderá a desplazarse aún más hacia jurisdicciones offshore y sedes más pequeñas, donde los diferenciales son más amplios y la profundidad del mercado es menor. Bitcoin afronta un escenario distinto. La medida de la UE no prohíbe las transferencias en autocustodia entre carteras privadas, lo que debería limitar el impacto inmediato sobre los usuarios comunes de BTC que mueven fondos sin un intermediario regulado.

Para los equipos de cumplimiento, el nuevo régimen eleva el coste de operar. Las firmas tendrán que revisar sus listados, acuerdos de custodia y sistemas de monitoreo de transacciones, y decidir si un token encaja en la prohibición de monedas de privacidad. El golpe es más nítido sobre los activos centrados en el anonimato que sobre el propio Bitcoin, pero aun así estrecha el perímetro regulatorio en torno al conjunto del mercado de criptoactivos.

El mensaje de Bruselas es claro: las herramientas de anonimato disponen de un margen cada vez menor en los mercados regulados europeos de criptoactivos. Eso no excluye a Bitcoin del debate político, pero sí deja al principal activo digital en un carril comparativamente más seguro que el de las monedas creadas expresamente para ocultar los datos de las transacciones.

Conviene estar atentos a las primeras comunicaciones de aplicación por parte de los reguladores de la UE y a la actualización de listados y políticas de carteras de los grandes exchanges. Cualquier entidad que mantenga disponibles monedas de privacidad más allá de la fecha límite se convertirá en el siguiente punto de mira.