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Temor a ola de hackeos en DeFi por IA, pero pérdidas de 2026 bajan

Haseeb Qureshi, socio de Dragonfly Capital, indica que tanto el total robado como el tamaño medio de los ataques a plataformas DeFi han caído en 2026 respecto a 2025. La tendencia desafía las advertencias sobre hackeos masivos con IA, aunque el phishing y la ingeniería social asistidos por IA siguen siendo amenazas.
La tan temida ola de hackeos impulsados por IA nunca llegó. Según Haseeb Qureshi, socio director de Dragonfly Capital, tanto el valor total robado de los protocolos DeFi como el tamaño mediano de cada ataque están cayendo respecto a los niveles de 2025. Esto contradice directamente la narrativa apocalíptica que dominó los debates sobre seguridad en cripto el año pasado.

Qureshi expuso sus argumentos en un detallado hilo el martes. indica datos en cadena que muestran que en 2026 se han registrado menos exploits a gran escala y que los ataques que ocurren son, en promedio, más pequeños. La tendencia, sostiene, es clara: el “hackapocalipsis” de la IA resultó una falsa alarma.

Durante meses, investigadores de seguridad y analistas advirtieron que las herramientas de IA generativa permitirían a los atacantes encontrar vulnerabilidades más rápido y automatizar cadenas de explotación complejas a gran escala. El temor era que el sector DeFi –ya de por sí propenso a pérdidas multimillonarias– se volviera ingobernable. En cambio, los números cuentan una historia diferente.

“El tamaño mediano de los hackeos es inferior al de 2025, y el valor total robado muestra una tendencia a la baja”, escribió Qureshi. “La IA no se ha convertido en el arma que todos esperaban en DeFi”.

Eso no significa que la amenaza sea nula. El phishing y la ingeniería social asistidos por IA siguen siendo problemas reales, indica. Pero la idea de que los grandes modelos de lenguaje permitirían a los atacantes vulnerar contratos inteligentes de forma masiva no se ha materializado en la práctica. Las defensas de los protocolos han mejorado, los programas de recompensas por fallos se han ampliado y muchos equipos ahora usan la propia IA para auditar el código antes del despliegue.

La implicación más amplia para los operadores y usuarios de DeFi es clara: el panorama de seguridad no se está deteriorando como se temía. En todo caso, la mejora de las métricas podría respaldar una tesis alcista para la adopción de DeFi: menos hackeos grandes significan menos pérdidas catastróficas de fondos de usuarios, lo que tiende a reducir las ventas por pánico y a restaurar la confianza en los protocolos.

Aun así, Qureshi advirtió contra la autocomplacencia. La ausencia de un único evento de “hackapocalipsis” no significa que el próximo gran exploit no esté por llegar. Animó a los protocolos a seguir invirtiendo en verificación formal y en pruebas de adversario.

Por ahora, los datos están del lado de los optimistas. El próximo hito verificable para esta tesis serán los totales de pérdidas trimestrales que publiquen firmas como Chainalysis y Rekt News. Si la tendencia se mantiene durante el tercer trimestre, es posible que la narrativa inflada sobre la IA en la seguridad de DeFi quede definitivamente enterrada.

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